14.3. Relaciones familiares en la vida adulta y la vejez

El enamoramiento

Pasión: Componente motivacional y de activación del amor. Es la expresión de deseos y necesidades. Se relaciona con la sexualidad en la pareja. Es muy clara en la época del enamoramiento y no permite conocer a la otra persona.

Intimidad: Componente emocional del amor. Supone la comunicación íntima con la otra persona, la preocupación por el otro y la entrega de uno mismo. Conocer a la otra persona y dejarse conocer por ella, y compartir emociones, secretos y sentimiento. También característica en relaciones de amistad.

Compromiso: Componente cognitiva del amor. Decisión de amar a la otra persona y mantener ese amor a lo largo del tiempo. Lleva tiempo y va creciendo a medida que lo hace el cariño mutuo, la capacidad de perdonar y de compartir posesiones y sentimientos.

De la combinación de estos elementos surgen diferentes formas de amor: Gusrse, Enamoramiento, Amor Vacío, Amor Romántico, Amor Fatuota, Amor Compañero, Amor Consumado.

Otros autores han analizado los diferentes filtros por los que se pasa antes de encontrar a la persona con la que se compartirá la vida:

Proximidad física: Necesario que se encuentren y puedan pasar tiempo juntos.

Atractivo físico: Desde la perspectiva evolucionista se buscan los rasgos físicos que más aseguren la supervivencia de la prole (hombres inteligentes, ambiciosos, con fuerza física, y mujeres fieles, jóvenes, sanas, etc.)

Similitud: Tendencia a buscar una pareja semejante en aquellas cuestiones de la vida que son importantes para la persona. Esto asegura la perdurabilidad de la relación y la ausencia de conflictos importantes en la misma.

Reciprocidad: Se escoge a otro que ha tenido “el buen gusto” de fijarse en uno mismo. Cuando se observa reciprocidad en el interés que una persona tiene hacia otra, suele aumentar el deseo y el enamoramiento puede precipitarse.

El matrimonio y los hijos

El matrimonio

La edad de matrimonio en España se ha retrasado considerablemente en las últimas décadas. Esto sería un buen ejemplo de lo que hemos denominado cambios normativos relacionados con la historia.

Los primeros años de convivencia se convierten en la etapa más feliz de la pareja, al mismo tiempo que el momento en el que más divorcios se producen. Es el momento de hacer frente a la necesidad de acomodarse el uno al otro, establecer modelos de comunicación y adopción de decisiones comunes, de buscar una estabilidad laboral y recursos económicos suficientes para mantener el nuevo hogar, lograr que éste sea confortable, etc. Una vez que la pareja supera las primeras fases de ajuste y ha logrado estabilidad en los estilos de relación y económica, suele venir la llegada de los hijos.

La transición a la maternidad y a la paternidad

Es uno de los hitos evolutivos más importantes de la adultez y afecta tanto a los roles sociales de las personas como a su personalidad a través de cambios en las actitudes y en los comportamientos adultos.

El nacimiento de los hijos e hijas no es, para la mayoría, un momento para reforzar el vínculo de pareja. En general, las parejas bien avenidas antes del nacimiento continuarán estándolo después, pero la situación de estrés asociada al cuidado del recién nacido hace que un importante número de parejas se distancien y empeoren sus relaciones.

Tras el nacimiento del hijo, los miembros de la pareja radicalizan sus roles tradicionales:

Madres: trabajen o no fuera de casa, dedican cada vez más tiempo al cuidado de la prole y del hogar.

Padres: se centran más en la búsqueda de recursos y desempeño profesional, participando en las labores diarias del hogar, menos que cuando no tenían hijos.

Explicaciones:

Teorías evolucionistas: la filogénesis prepara a las mujeres para el cuidado de los hijos, y a los hombres les da fuerza y poder para conseguir los alimentos

Teoría de la estructura social: añade a lo anterior que la presión social y las elecciones individuales ejercen influencia a la hora de establecer los roles en la familia.

Diferencias sociales objetivas asociadas al género: las mujeres tienen peores salarios que los hombres, por lo que es más fácil que ellas dejen el trabajo a que lo hagan ellos porque la pérdida económica para la familia es menor, al tiempo que ellos buscan compensar la bajada de ingresos familiares trabajando más horas o buscando un ascenso.

Las personas que mejor se ajustan a esta transición son aquellas que disponen de más recursos económicos y fundamentalmente de apoyo social. También aquellas que sus miembros se caracterizan por la androginia (personas que poseen tanto características típicamente asociadas a los roles femeninos como a los roles masculinos) que conjugarán de forma más equitativa las labores profesionales y del hogar (roles igualitarios no tradicionales).

El nido vacío

Nido Vacío: Momento en el que los hijos se van del hogar familiar. Las reacciones de los padres dependen de:

Los roles que se hayan desempeñado durante la vida de los hijos:

En los modelos tradicionales de patriarcado.

Las mujeres que han dedicado su trabajo y preocupaciones a la crianza, cuando este centro de atención desaparece puede quedar la sensación de no saber exactamente qué hacer con su vida. Sensación de vacío.

Los hombres pueden sentir culpa al considerar que no estuvieron todo lo disponible que fue necesario durante su educación.

Sin embargo, en la mayor parte de las ocasiones es visto como un auténtico alivio y no como una pérdida.

El momento en el que los hijos se independizan: la culpa y el sentimiento de vacío es más fácil que aparezcan si la descendencia decide independizarse:

Cuando aún son jóvenes y más difícil cuando ocurre cerca o entrados en la década de los treinta.

Los padres continúan con su rol de padres ya que frecuentemente deben ayudar a sus hijos recién emancipados económicamente, y posteriormente en el cuidado de la descendencia: los nietos.

La salida de los hijos del hogar al contrario de lo que ocurría con el nacimiento de los mismos, coincide con una renegociación y flexibilización de los roles en la pareja, que se acentuará con la llegada de los nietos:

  • Varón: puede querer ocupar con los nietos el papel que no ocupó con sus hijos.

  • Mujer: aprovecha que ya no tiene la presión de la crianza para lograr realizar tareas pendientes que no pudo hacer en su momento.

La generación Sandwich

Los adultos que aún están cuidando de sus hijos, deben comenzar a cuidar de sus padres. Esto se debe a la actual longevidad de los padres y a que los hijos tardan más en salir de casa.

El porcentaje de personas mayores institucionalizadas es muy bajo. Los hijos adultos, ayudan a padres mayores aportando:

  • Apoyo emocional

  • Apoyo instrumental

  • Intermediarios entre la sociedad y los ancianos.

Estas tareas suelen recaer en las mujeres y son realizadas por:

  • Solidaridad familiar: “quiero a mi padre y él lo necesita”

  • Reciprocidad: “ellos lo han dado todo por mí”

  • Obligación o imperativo social: aunque no quieran a la persona que los necesita, no tengan una buena relación con ella o no sientan reciprocidad de las mismas, realizan estas tareas debido a la presión social que considera a la mujer como natural proveedora de cuidados dentro de la familia.

El convertirse en cuidador informal, sobre todo en casos en que la dependencia dura mucho tiempo, influye en la salud física y psíquica del cuidador.

La investigación encuentra sentimientos de frustración, soledad, culpa, dolor e incluso ira en los adultos cuidadores. Además le supone cansancio, reducción de tiempo y libertad, conflictos en el trabajo(incluso su abandono) y sobre todo, preocupación por el padre y por el conflicto que puede surgir por creer que los hijos están más desatendidos.

Pero cuidar a los mayores puede ser una tarea reconfortante y que puede ser catalizadora de cambios positivos en la personalidad de los adultos de mediana edad: en aquellos casos en los que el sentido de competencia y confianza en uno mismo y su deseo de generatividad o aportar a la sociedad casan con el cuidado a las personas mayores.

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