13.1. Los orígenes del pensamiento formal

El cambio más destacable en el desarrollo cognitivo es el que diferencia el carácter abstracto del pensamiento de los adolescentes y adultos, y el carácter concreto, incapaz de liberarse de las ataduras del “aquí y ahora”, que tiene el pensamiento infantil.

Éste pensamiento abstracto se pone de manifiesto en que las operaciones no se aplican sólo sobre el mundo real y concreto, empíricamente observable, sino que operan en el mundo de lo posible. Las operaciones son ya ahora operaciones de segundo orden, operaciones sobre operaciones: permitirá al pensamiento del adolescente y adulto aplicarse reflexivamente, metacognitivamente, sobre sí mismo.

Los cambios cerebrales durante la adolescencia están estrechamente relacionados con la activación de los procesos y funciones ejecutivas que son necesarios para que la actividad cognitiva de los adolescentes pueda tener la flexibilidad y eficacia que requiere .

Los cambios cognitivos de la adolescencia se ponen de manifiesto en la habilidad y el gusto que muestran los adolescentes por la elaboración de teorías y generalizaciones en campo muy diversos.

Cultura teórica (Donald): cambio crucial en el pensamiento que implica la capacidad de elaborar y formular teorías abstractas y comprobarlas empíricamente.

La tarea del péndulo

De la lógica del niño a la del adolescente

Trabajo fundamental que presenta la concepción piagetiana sobre las operaciones formales, centrada en la competencia (estructura de las capacidades cognitivas) y no en la actuación (procedimientos y estrategias concretas de resolución de tareas; conducta manifiesta)

En ella se analizan las conductas y explicaciones verbales de un pequeño número de sujetos enfrentados a la realización de diversas tareas científicas y lógicas. Se atiende a las verbalizaciones dadas por los adolescentes durante la resolución del problema y a las acciones y contrastaciones que utilizan para llegar a la solución; es decir, al método que utilizan para contrastar sus hipótesis.

Tarea del péndulo:

Sujetos: niños de 6 (estadio I o periodo preoperatorio), 10 (estadio II o período de las operaciones concretas), 13 (estadio III o periodo de las operaciones formales; subperiodo formal incipiente) y 15 años (subperiodo formal avanzado)

Tarea: se les presenta un péndulo (peso suspendido de un hilo) y deben determinar cuáles son los posibles factores responsables de la frecuencia de oscilación del péndulo dentro de unos factores “presuntamente” implicados (longitud del hilo, peso del objeto, altura desde la que se suelta, fuerza o impulso que se le imprime).

Objetivo: ver si niños de diferentes edades afrontan el problema de la misma forma, y si no es así, cómo se pueden explicar los cambios que se producen en la forma de razonar y solucionar el problema.

Resultados: encontraron distintas formas características de actuación y que están determinadas por los esquemas operatorios que poseen dependiendo del estadio evolutivo en que se encuentran:

Niños de 6 años (estadio preoperativo): Se pone de manifiesto el egocentrismo característico del pensamiento preoperatorio:

  • Las explicaciones que da están centradas en su propia acción.

  • Indiferenciación entre las acciones del sujeto y los movimientos de péndulo.

  • El impulso dado por el sujeto al péndulo es el único factor responsable.

Niños de 10 años (período de las operaciones concretas): Se pone de manifiesto la aplicación de ciertas operaciones mentales que implican un razonamiento más preciso sobre la realidad y que conlleva la realización de seriaciones, variaciones y correspondencias exactas. Errores más frecuentes:

  • Hacen variar distintos factores al mismo tiempo, comprobando que se produce una variación en la frecuencia y creen haber demostrado que cada uno de los factores por separado produce la misma variación en el efecto

  • Modifican todos los factores menos el responsable (longitud del hilo) y al observan que no se produce ningún efecto, dudan también de la intervención de éste único factor. Ponen de manifiesto que todavía carecen de una combinatoria formal: no llegan a imaginar todas las posibles combinaciones.

Niños de 13 años (nivel formal incipiente):

  • Disociación posible cuando se les presentan las combinaciones en las que se varía uno de los factores manteniendo constantes el resto, pero no son capaces de producir de forma espontánea esas combinaciones.

  • Lógica formal en vías de formación lo que les permite manejar las operaciones más fáciles, pero fracasan en las más difíciles que son excluir los factores que no son responsables.

Niños de 15 años (nivelo formal avanzado):

  • Disociación de los factores y la exclusión de las relaciones inoperantes:

  • Logran disociar todos lo factores mediante el método que consiste en variar uno manteniendo constantes todos los demás.

Del pensamiento concreto al pensamiento formal

Pensamiento concreto

El niño es capaz de razonar acerca de la realidad sobre la que actúa, sobre los hechos que se le presentan y no sobre posibilidades. Es capaz de estructurar la realidad estableciendo órdenes y relaciones entre los objetos que la conforman pero sin pensar críticamente sobre esa realidad.

Únicamente puede considerar datos que son posibilidades cuando son prolongaciones imaginables de las acciones u operaciones aplicadas a un contenido dado.

Ej: puede prolongar una serie que ya ha hecho, A›B›C, incorporando nuevos elementos potenciales, D y E; A›B›C›D›E

Se va estructurando la realidad por campos o dominios de conocimiento de manera independiente, pero simultánea (excepto peso y volumen).

Según va logrando estructurar la realidad de cada campo de conocimiento se va adquiriendo un equilibrio (intradominio) que se alcanza cuando las transformaciones realizadas en cada uno de los campo alcanzan el nivel de la reversibilidad completa. Pero se produce una inestabilidad cuando trata de establecer relaciones entre ellos los distintos dominios.

Este desequilibrio se puede resolver de dos formas:

  • Coordinando los resultados de las operaciones concretas para evitar contradicciones.

  • Coordinando directamente entre sí las propias operaciones = coordinando las diversas agrupaciones de clases en un sistema global.

Estas dos estrategias conducen a las operaciones formales: ambas suponen la utilización de una combinatoria y la realización de operaciones sobre otras ya existentes = operaciones de segundo orden.

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