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La motivación tiene un componente social. Los estudiantes poseen también motivos sociales para alcanzar un rendimiento académico.

Motivos sociales

Los motivos sociales son necesidades y deseos que se aprenden mediante la interacción social. Las necesidades sociales de los alumnos se reflejan en sus deseos de ser populares entre los compañeros y tener amigos íntimos, y la intensa atracción que sienten hacia las personas que quieren.

La adolescencia puede ser una encrucijada importante para la motivación hacia el rendimiento académico y la motivación social. Las nuevas presiones académicas y sociales fuerzan a los adolescentes a adoptar papeles nuevos que implican más responsabilidad. Al inicio de la adolescencia, los estudiantes deben elegir entre dedicar más tiempo a conseguir metas sociales o académicas. Los resultados de esta decisión tienen consecuencias a largo plazo, condicionando hasta dónde llegarán en su educación y en la profesión que ejerzan.

Relaciones sociales

Las relaciones de los estudiantes con sus padres, iguales y amigos tienen un impacto tremendo en su vida. Sus relaciones con los profesores, los orientadores y otras personas pueden afectar también a su motivación hacia el rendimiento y a su motivación social.

Los padres con un nivel educativo más alto suelen creer que su participación en la educación de sus hijos es importante, participan activamente en ella y les proporcionan experiencias intelectualmente estimulantes en el hogar (Schneider y Coleman).

Algunas prácticas de educación infantil que mejoran la motivación y el rendimiento son:

  • Conocer lo suficiente al niño para proporcionarle los suficientes retos y apoyos.

  • Proporcionar un ambiente emocional positivo, que motive a los niños a interiorizar los valores y objetivos de sus padres.

  • Modelar una conducta motivada por el rendimiento, trabajar mucho y persistir con esfuerzo ante tareas difíciles.

Los padres proporcionan diversas actividades o recursos en el hogar que pueden influir en el interés y la motivación de los alumnos para realizar actividades con el tiempo.

Los iguales pueden afectar a la motivación de los estudiantes mediante la comparación social, la competencia y la motivación, el coaprendizaje entre iguales y las influencias del grupo de iguales (Wigfield y cols.).

Los estudiantes suelen compararse con sus iguales en cuanto a la posición académica y social que ocupan. Los estudiantes que son más aceptados por sus iguales y poseen buenas habilidades sociales suelen obtener calificaciones mejores y mostrar una motivación positiva hacia el rendimiento. Por el contrario, los estudiantes rechazados, especialmente quienes son muy agresivos, están en riesgo de presentar problemas variados de rendimiento, incluyendo la obtención de calificaciones bajas y el abandono escolar.

Los profesores desempeñan un papel importante en el rendimiento de los estudiantes.

Los estudiantes que sienten que sus profesores les apoyan y atienden a sus necesidades están más motivados para participar en el trabajo académico que los alumnos que tienen profesores que no los apoyan.

La motivación de los estudiantes se optimiza cuando los profesores les proporcionan tareas desafiantes en un ambiente orientado a la competencia, que incluye apoyo emocional y cognitivo, contenidos significativos e interesantes para aprender en profundidad, y apoyo suficiente para que tengan autonomía e iniciativa.

Cuando los profesores informan a los padres con frecuencia sobre sus hijos y estos participan en su aprendizaje, los alumnos suelen alcanzar niveles de rendimiento académico superior.

Contextos socioculturales

Las diferencias de rendimiento están más vinculadas al nivel socioeconómico que al grupo étnico.

La calidad de las escuelas de nivel socioeconómico bajo es inferior a la de las escuelas de nivel socioeconómico medio.

La discriminación racial diaria en la escuela por parte de profesores y de iguales está vinculada a calificaciones más bajas de los estudiantes en la enseñanza secundaria.

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