9.2. Olvido y progresivo interés del estudio de las emociones autoconscientes

La investigación sobre emoción de las últimas décadas se ha centrado más en la elaboración de una teoría general de la emoción que en el estudio en profundidad de las distintas emociones autoconscientes, ¿por qué?:

Por la especial dificultad de su estudio: Estas emociones, al no tener índices expresivos faciales tan claros como el miedo, la ira, la alegría, la tristeza o el asco, no se prestan a la observación directa tan bien como éstas. Su estudio a través de los autoinformes también plantea dificultades, ya que no se distinguen muy bien entre las distintas emociones autoevaluativas, sobre todo entre la culpa y la vergüenza.

Hasta hace poco, estas emociones provocaban fuertes reticencias entre los psicólogos: El orgullo, la vergüenza y la culpa resultaban demasiado etéreas para un estudio científico serio. Además, su inmediata asociación con el psicoanálisis generaba bastante recelo. Por si esto fuera poco, sus evidentes implicaciones en el ámbito de la moralidad provocaban aún más reticencia.

Pese a todo, en los últimos años, el interés por estas emociones ha ido progresivamente en aumento, aunque son muchas las lagunas y cuestiones por clarificar. El volumen de investigación sobre las emociones autoconscientes es muy desigual, ya que existe bastante investigación acerca de la culpa y la vergüenza, pero muy poca sobre el orgullo.

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