6.4. Relación observador-observado

Observación no participante

Se caracteriza porque la figura del observador es claramente neutra, sin que se dirija al observado como iniciador de relación interactiva.

Observación participante

En la que el observador dispone de iniciativa para dirigirse interactivamente al sujeto observado. Pretende la obtención de datos mediante un contacto directo con el sujeto observado. Al principio puede ser no observante para con el transcurso del tiempo conformarse en participante.

Participación-observación

Resulta del progresivo acercamiento entre las figuras del observador y observado, dado que existe algún tipo de relación previa entre ellos.

Auto-observación

Situación en la cual coinciden las figuras de observador y observado. La autoobservación implica el grado más elevado de participación en la observación, donde el observador es a la vez, sujeto y objeto, y resulta especialmente interesante en la evaluación de conductas privadas, conductas que resultan opacas a observadores externos, conductas encubiertas o conductas que se supone que están precedidas por reacciones internas o estados emocionales. En la auto-observación hay que distinguir entre autoobservación de conductas heteroobservables, en la cual es posible el registro en paralelo de conductas por parte del sujeto que es objeto de estudio y también por parte de observadores externos y autoobservación introspectiva, que se refiere a vivencias experienciadas en primera persona y que presenta el importante riesgo de distorsión producida por la inferencia elevada que comporta.

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