2.4. Período científico

Se trata de una etapa que se caracteriza por ser de mayor productividad, riqueza, y por una actitud de férrea supeditación a los presupuestos científicos. Es la más analizada, estudiada y la que ha sufrido una mayor sistematización.

Sistematización de Anastasi

Ha sufrido una relativa modificación su propuesta con el paso del tiempo. Su interés se centra en aspectos instrumentales. Sus fases propuestas son:

Anastasi (1968)

  • Pruebas sensoriales y motoras

  • Atención por lo mental

  • Desarrollo de los test de inteligencia

  • Tests colectivos

  • Tests de aptitudes

  • Tests tipificados de rendimiento

  • Medida de la personalidad

Anastasi y Urbina (1998)

  • Primeros psicólogos experimentales Wundt

  • Contribuciones de Galton

  • Catell y los primeros test mentales

  • Binety el surgimiento de test de inteligencia

  • Pruebas colectivas

  • Test de actitud

  • Pruebas estandarizadas de aprovechamiento

  • Evaluación de la personalidad

Sistematización de Pelechano

Para este autor, en Psicodiagnóstico y Evaluación acaban plasmándose circunstancias de muy diversa índole fruto del desarrollo del ser humano. Distingue las siguientes fases.

Desde la segunda mitad del siglo XIX a 1921

Existen una serie de elementos ajenos a la Psicología, pero que van a influir de forma vital sobre su avance.

Entre ellos están:

  • La influencia del Romanticismo: este movimiento genera un interés marcado por el ser humano, su tradición e identidad, ensalzándose así la individualidad. El resultado no sólo es el auge de los nacionalismos históricos, sino también la orientación de la preocupación por el hombre y sus diferencias.

  • Avances en Neurología y Psiquiatría: se da la aparición de instrumentos para valorar la capacidad de retención de deficiencias mentales.

  • Repercusiones de la Teoría Evolucionista de Darwin: marca más el interés por las diferencias individuales y especialmente la forma de entender la causa de tales discrepancias. Aquí es muy importante Galton, que intentaba relacionar variables tan diversas como el rendimiento académico, medidas psicológicas procedentes de cuestionarios, medidas de carácter sensorial... La acumulación de datos numéricos levó a Galton a ocuparse del manejo estadístico de éstos. Pero Sharpe y Wisler demostraron que los sistemas desarrollados primero por Galton y después por Cattell eran poco fiables, disponían de una escasa capacidad predictiva y de una baja correlación tanto entre ellas como con otras medidas externas.

  • Enfoque biológico de las teorías constitucionalistas: con antecedentes directos en la Fisiognomía y la Frenología, se desarrollan tipologías en las que también se contemplan las posibilidades de enfermar y sus correspondientes pronósticos.

  • Polémica de la relación cuerpo-alma contemplada desde la Fisiología Experimental: a través de Weber y Fechner se intentan superar todos los enfrentamientos que habían venido ocurriendo alrededor de esta cuestión.

  • Influencia de los planteamientos del Asociacionismo inglés: se resume en dos aspectos: mayor atención a las influencias ambientalistas que a las innatistas y continuismo que estable esta corriente entre sensación y pensamiento

  • Aparición del concepto de test mental: Cattell acuña este concepto.

  • Creciente inclinación por el estudio de los aspectos educativos: las ideas imperantes pretendían que se trabajase en Educación obteniendo siempre los mejores resultados de los alumnos. Aparece el primer test de inteligencia: el Binet-Simon. Años más tarde, la escala sería adaptada a la población norteamericana por Terman, y a partir de ese momento, se inició el despegue en la creación y uso de los tests.

  • I Guerra Mundial: construcción de instrumentos para clasificar a los soldados: Alfa y Beta Army Tests, por Yerkes.

  • Momento álgido: se considera que Rorschach es el creador del término que da nombre a nuestra materia.

Desde 1921 a 1940

Una vez finalizada la I Guerra Mundial, los psicólogos van a intentar constituirse como profesionales a la vez que pretenden mostrar que dentro de la orientación clínica es posible realizar otras tareas independientes de las que hasta ese momento se habían venido realizando. De entre las diversas situaciones de este momento podemos destacar:

  • Influencias bélicas: la creación de técnicas e instrumentos de evaluación vuelve a incrementarse una vez superada la primera revuelta antitests en los años 20. Las necesidades implantas por el conflicto mundial obligan a que se efectúen estudios más precisos de las habilidades especiales de los soldados. Ya no se trata sólo de ver el nivel intelectual, sino de determinar cuáles eran las personas más capacitadas en el dominio de ciertas habilidades. Esto supone el comienzo de los tests de Aptitudes Generales y de otros dedicados a la valoración de aptitudes específicas.

  • Desligamiento entre la técnica de Rorschach y el término Psicodiagnóstico

  • Establecimiento de las bases de la Psicología Diferencial de la Inteligencia: a nivel metodológico, el análisis factorial es uno de los procedimientos de uso más frecuente en estos estudios.

  • Auge de los tests proyectivos: Murray dio a conocer un test alternativo con la pretensión de que posee un menor subjetivismo a la vez que una mayor fiabilidad: el Test de Apercepción Temática.

  • La postguerra: con el fin de la guerra, aparece el problema de los veteranos de guerra, sus alteraciones psíquicas, rehabilitación y reinserción social. Estas necesidades llevaron a recurrir a los psicólogos, ya no sólo para clasificar y evaluar sino para tratar y solucionar los déficits comportamentales, la Psicología Clínica coge una importancia esencial (Thurstone, Thurstone, Benton, Bender, Wechler, Hathaway, etc.).

Desde 1946 a 1965

En esta etapa se da un predominio norteamericano en las Artes, las Ciencias y en la propia sociedad europea a causa de la situación creada en el viejo continente por la guerra. No obstante son los científicos que a Estados Unidos han huido y que en ellos se han refugiado, quienes causan esta alza de la Psicología norteamericana.

Entre los principales hechos acontecidos sobresalen:

  • Profesionalización de la Psicología Clínica: se llega al consenso de que la actividad del psicólogo clínico debe girar alrededor de 3 polos: evaluación, tratamiento e investigación.

  • Acuñación del concepto Evaluación

  • Replanteamiento del modelo psicométrico: este análisis tiene una doble finalidad: por un lado facilitar a los instrumentos unas sólidas bases estadísticas que permita conseguir unos mejores resultados en cuanto a estudios sobre fiabilidad y validez, y por otro, intentar unificar teoría y práctica en Psicodiagnóstico.

  • Aparición de Terapia Comportamental: Eysenck merece atención por sus trabajos iniciales.

  • Surgimiento de diversas orientaciones dentro del modelo Conductista Esplendor de los “Libros de Recetas”: dentro del Psicodiagnóstico y de la Psicología Clínica se tiende al establecimiento de perfiles prototípicos de aquellos tests que, en base a sus características así lo permitan. Se pretende lograr un diagnóstico rápido y efectivo, aunque no falto de críticas y limitaciones (Eysenck, Lazarus, Sidman, Kanfer, Fiske,...).

Desde 1966 a 1975. Década imperial conductista

Se hace evidente la supremacía conseguida por el Conductismo que desde su gestación con Watson y posterior desarrollo con Skinner se ha implantado progresivamente en cualquier forma de intervención terapéutica o evaluativa. Es posible extraer los siguientes hechos característicos de este período:

  • Perfeccionamiento del modelo Psicométrico

  • Situacionismo: teniendo su origen en la Terapia de la Conducta, va a representar un ataque directo a la Evaluación Tradicional.

  • Aparición de disensiones dentro del Conductismo: en autores como Lazarus, Krasner o Patterson.

  • Otra separación surge con la aparición de la Psicología Cognitiva (Pribam, Gallanther y Millar).

Final de los 70. Búsqueda de orden y sentido

El aspecto más característico de este momento es el intento de estudiar, analizar y sistematizar tanto las aportaciones teóricas como prácticas realizadas en las últimas décadas, pretendiendo conseguir una mayor estructuración de la ciencia psicológica en cualquiera de sus ramas. Como aspectos a destacar:

  • Auge del concepto de valoración: se valoran los procedimientos terapéuticos, sistemas educativos o programas de intervención social, no solo la eficacia y efectividad del instrumento.

  • Tendencia al abandono de la rigidez metodológica científica: se buscan nuevas posibilidades acordes a las realidades que tiene que afrontar el evaluador.

  • Aceptación oficial de los procedimientos estadísticos por parte del Análisis Funcional de la Conducta

  • Modificaciones estructurales e interpretativas en los tests clásicos

Pelechano afirma que la Psicología y la Evaluación de manera paulatina se han ido convirtiendo cada vez más en Ciencias con compromisos sociales, lo cual condiciona la investigación en dos claras direcciones. Por una parte, en una consecución de instrumentos que no clasifiquen, sino que tengan la suficiente sensibilidad como para “poblaciones de alto riesgo”, y por otra, logro de pruebas cuyos datos permitan poner en marcha las intervenciones oportunas que permitan a una persona en concreto alcanzar su máximo desarrollo potencial. Es decir, el estado presente debe considerarse sólo como poseedor de un valor referencial.

Años 80. Replanteamiento de la Evaluación y ambivalencia

Hasta la fase anterior han convivido dentro del lenguaje profesional y académico los conceptos de Evaluación y el de Psicodiagnóstico, aunque este último ha perdido importancia a favor del primero. Se pasa de la colocación de una etiqueta a buscar una utilidad a dicha intervención, Hay que ir más allá del diagnóstico, éste debe ser propositivo o inteligente.

Las campañas de promoción de la Salud arraigan en la población general. Podría afirmarse que se trata de una implantación definitiva del Modelo Vail establecido en la Psicología Clínica de la década de los 70, con especial atención a las aportaciones de Matarazzo quien viene a plantear la unicidad de esta ciencia, pero con distintas aplicaciones de orden práctico. Se soluciona el enfrentamiento entre Evaluación Tradicional y la Conductual, con una integración mutua de técnicas y planteamientos metodológicos de ambas orientaciones.

Los nuevos retos surgen de forma inusitada: actuaciones en enfermos crónicos, terminales etc. Es el gran momento de las Escalas de Evaluación a través de las que es factible lograr datos puntuales para un uso inmediato.

Los programas de formación en Evaluación para profesionales, rechazados y no subvencionados en años anteriores vuelven de nuevo a la actualidad.

Años 90 y el comienzo del nuevo siglo

El cambio se va evidenciando y se hace manifiesto, hay un uso no culpabilizador de los tests. La tecnología imperante en el momento es rápidamente incorporada, de manera que el uso de la informática se generaliza. Se introducen en el mercado los “Tests informatizados”. Tanto los investigadores como los evaluadores aplicados acaban por asumir un hecho evidente: en el continuo esfuerzo por incorporar los planteamientos próximos a la idea que se ha impuesto a lo largo de años acerca de la Evaluación, han olvidado la tarea de Diagnóstico.

Los modelos dimensionales, no suficientemente valorados hasta el momento, hacen su aparición, cristalizando también cuestionarios de evaluación basados en sus principios y que en los próximos años supondrán una alternativa importante a los instrumentos al uso. Además, la necesidad de asociacionismo se hace evidente. En definitiva, resulta imprescindible una vinculación entre investigación, teoría, práctica y necesidades planteadas a nivel social, puesto que ello va a facilitar la apertura de nuevos ámbitos de trabajo.

En cuanto a instrumentación, los test tradicionales se han revelado como incombustibles. A pesar de haber sido criticados y negada su utilidad, estas pruebas han sabido adaptarse, modificarse e incluso integrarse con otros modelos dominantes y más dignos de crédito en ciertos momentos.

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