6.1. Aspectos teóricos y empíricos de la cohesión grupal

En psicología social el concepto cohesión describe los procesos que hacen que los miembros de un grupo permanezcan unidos. El grado de cohesión puede variar mucho entre unos grupos y otros. En algunos casos, la pertenencia grupal ocupa un lugar central en la vida de sus miembros, en otros, la vinculación de los miembros con el grupo es pequeña y las metas individuales son más importantes que las grupales. Sin embargo, si un grupo existe debe existir cohesión en algún grado.

El estudio científico de la cohesión se enfrenta a varios problemas importantes. Durante los últimos años se vienen produciendo grandes avances teóricos y empíricos.

El estudio científico de la cohesión en psicología social comienza a principios de los 50 con las investigaciones de Festinger, Schachter y Back dentro del marco teórico y empírico propuesto por Lewin. Festinger define la cohesión como "el campo total de fuerzas que actúan sobre los miembros de un grupo para permanecer en él". Entre estas fuerzas destacan el atractivo del grupo y el control de recursos o grado en que el grupo sirve para procurar los objetivos de sus miembros. Sin embargo, gran parte de los investigadores han igualado el término cohesión con "atracción hacia el grupo".

La cohesión grupal como atracción

Los motivos que hacen que las personas se sientan atraídas por un grupo según Shaw:

  • Atracción interpersonal entre los miembros del grupo. Si los miembros de un grupo se relacionan entre sí de forma positiva, la pertenencia a ese grupo será más atractiva. Para Hogg, aquellos factores que aumenten la atracción interpersonal entre los miembros del grupo aumentarán también la cohesión grupal. Entre los factores cabe mencionar la proximidad, el atractivo físico, la semejanza actitudinal y la reciprocidad.

  • Atracción hacia las actividades que el grupo realiza. Una persona puede sentirse atraída por un grupo porque disfruta de las actividades que tienen lugar en dicho grupo. El los estudios de Sherif con grupos de muchachos en campamentos de verano se comprobó que los chicos interesados en las mismas actividades tendían a formar grupos.

  • Atracción hacia los objetivos del grupo. P.ej, una persona puede formar parte de una ONG porque está de acuerdo con sus objetivos (conservación de la naturaleza) y no ser de su agrado las actividades que se realizan para alcanzar dichos objetivos (atarse a un árbol). Es lo que se conoce como cohesión de tarea.

  • Atracción de la pertenencia grupal. En ocasiones, el hecho de pertenecer a un grupo es atractivo en sí mismo, con independencia de los miembros que lo componen. P.ej., la pertenencia a un grupo de alto status. La importancia de la pertenencia grupal tiene que ver con lo que Hogg denomina atracción social despersonalizada.

  • Atracción hacia las recompensas que se consiguen formando parte del grupo (atracción instrumental). Un grupo que consigue sus objetivos y permite obtener recompensas materiales o inmateriales resultará más atractivo para sus miembros que un grupo que no los consigue. No obstante, el fracaso no siempre implica una disminución de la cohesión.

Todas estas razones para sentirse atraído por un grupo pueden darse por separado o simultáneamente. Cuántas más de ellas se den simultáneamente, mayor será la cohesión existente en el grupo.

La operacionalización de la cohesión

Operacionalizar un concepto es traducirlo a términos concretos que permitan su medición y la contrastación de hipótesis con respecto a él. El grado de atracción que las personas sienten por un determinado grupo se ha medido de diferentes maneras. Algunos autores han intentado medir la cohesión a través de la observación del comportamiento de los miembros del grupo. Sin embargo, la mayor parte de las medidas de cohesión implican algún tipo de autoinforme en el que se miden los diferentes aspectos de la atracción hacia el grupo señalados en el punto anterior.

Actualmente reconoce que la cohesión es un constructo con varias dimensiones, pero no hay acuerdo sobre cuáles son esas dimensiones, y por ello no existe un único instrumento estandarizado para medir la cohesión grupal. Bliese y Halverson diferencian entre cohesión vertical (de los miembros del grupo acerca de la competencia y consideración de sus líderes) y cohesión horizontal (cohesión interpersonal). Otros diferencian entre cohesión de tarea y cohesión social, encontrando efectos diferentes de cada una sobre las variables grupales.

La operacionalización de la cohesión más utilizada en la actualidad es la formulada por Carron con su Cuestionario del ambiente del grupo (GEQ), diseñado para medir la cohesión en equipos deportivos. Tiene cuatro factores:

  • Integración grupal-tarea: recoge la opinión individual de los miembros acerca del grado de unión del grupo en torno a la tarea grupal.

  • Integración grupal-social: recoge la opinión individual de los miembros acerca del grado de unión del grupo en el plano social.

  • Atracción interpersonal hacia la tarea del grupo: recoge la opinión de los miembros acerca de su implicación personal en la tarea, productividad y metas del grupo.

  • Atracción interpersonal hacia los aspectos sociales del grupo: recoge los sentimientos individuales de los miembros acerca de la aceptación personal y la interacción social que mantienen con el grupo.

Algunos autores sugieren que el modelo de cohesión del GEQ puede ser aplicable a todo tipo de grupos, sin embargo algunos intentos no han conseguido replicar la estructura de 4 factores.

Críticas al concepto tradicional de cohesión

Las críticas metodológicas tienen que ver con la operacionalización y la medida de la cohesión. Algunas de las definiciones de cohesión son demasiado generales y ambiguas; otras, demasiado específicas. Además, que no haya una definición comúnmente aceptada de cohesión hace que tampoco haya un único instrumento para medirla. Tampoco las correlaciones entre las diversas formas de medir la cohesión son en muchos casos significativas.

Entre las críticas metodológicas y teóricas se encuentra la realizada por Mudrack con respecto al nivel de análisis desde el que se contempla la cohesión. La cohesión es un constructo o variable grupal, pero su medida suele realizarse agrupando las respuestas proporcionadas individualmente por los miembros.

Desde el punto de vista teórico Turner y Hogg señalan que concebir la cohesión como atracción interpersonal no basta para explicar la vinculación de las personas a los grupos grandes en los que muchas veces los miembros no suelen conocerse entre sí. Además existen fenómenos vinculados a la cohesión que tienen que ver no sólo con el propio grupo, sino con la presencia de otros grupos que no están recogidos en la concepción tradicional. Proponen una visión de la cohesión relacionada con la categorización social.

Cohesión y categorización social

Según las teorías de la Identidad Social y de la Categorización del yo una persona puede categorizarse, dependiendo del contexto, como individuo o como miembro de un grupo. Cuando nos categorizamos como miembro de un grupo se producen tres efectos importantes. Primero, se acentúa la percepción de la similaridad endogrupal y de las diferencias exogrupales. Se acentúa la similaridad percibida entre uno mismo y los otros miembros de nuestro grupo sobre todo en las características más específicas o prototípicas del grupo. Se incrementan las diferencias percibidas entre los miembros del endogrupo y los del exogrupo sobre todo las características más prototípicas del endogrupo.

Segundo, se produce favoritismo endogrupal. Categorizarse como miembro de un grupo implica tener una actitud más positiva hacia los miembros del endogrupo y una actitud menos positiva hacia los miembros del exogrupo. Y tercero, se da un proceso de despersonalización. Al categorizarse como miembro de un grupo las personas que componen el endogrupo (incluidos nosotros mismos) no son vistas ya como individuos sino como miembros del grupo. Lo mismo sucede con los miembros del exogrupo. El término despersonalización no tiene ninguna connotación negativa, se refiere simplemente a un cambio en el nivel de identidad debido a la categorización y no a una pérdida de identidad.

Los cambios en el nivel de categorización del yo desde el polo individual al polo grupal y viceversa constituyen un proceso psicológico absolutamente normal y explican importantes aspectos de la vida social humana. Sin embargo, bajo determinadas circunstancias, sobre todo cuando existe conflicto intergrupal, los efectos descritos pueden acentuarse produciendo efectos dramáticos. Ej: categorizarse como musulmán o como cristiano en un determinado país en un momento en el que el conflicto entre ambos grupos esté presente. El nivel al que la persona se categoriza y las consecuencias de la categorización van a depender de factores contextuales y de la importancia que la pertenencia a un determinado grupo tenga para el sujeto.

En relación con el estudio de la cohesión desde la Teoría de la Categorización del yo, para Hogg es importante distinguir entre atracción personal y atracción social porque los procesos que las generan son muy diferentes. La atracción personal se genera en un grupo a través de la interacción con otras personas a título individual. La atracción social está basada en la categorización o pertenencia grupal. Nos sentimos atraídos por una determinada persona no por sus características personales sino porque forma parte de nuestro grupo. La atracción social es despersonalizada y las personas objeto de atracción son intercambiables.

Estos dos tipos de atracción no son incompatibles y en los grupos pequeños se presentan muchas veces simultáneamente. Pero en grupos grandes en los cuales los miembros no interactúan y a veces ni se conocen personalmente, los fenómenos de solidaridad sólo pueden explicarse a través de la atracción social despersonalizada. En este sentido, la atracción social se asocia con procesos grupales y la atracción personal con procesos interpersonales. La atracción social está ligada a procesos grupales como conformidad, estereotipia, y la atracción personal no.

El contexto determina la saliencia de la categorización personal o social. Cuando la persona se categoriza en términos individuales predomina la atracción personal. Si nos categorizamos como miembros de un grupo predomina la atracción social despersonalizada. A partir de estas reflexiones, Hogg sostiene que "un grupo cohesivo es aquel con el que sus miembros identifican fuertemente a través de un proceso de categorización del yo y, así, manifiestan en diversos grados atracción social, etnocentrismo, conductas normativas y diferenciación intergrupal". Esta manera de conceptualizar la cohesión tiene varias ventajas con respecto a la anterior:

  • Tiene en cuenta el papel del contexto intergrupal en la conducta del grupo.

  • Es una teoría no limitada por el tamaño, dispersión o duración del grupo.

  • Permite explicar conductas grupales como la conformidad, estereotipia, discriminación…

  • Permite explicar cuestiones difícilmente explicables desde la perspectiva anterior. P.ej, que se pueden dar comportamientos cohesivos en grupos entre cuyos miembros no existen relaciones de amistad o cómo la cohesión intragrupal puede aumentar hasta límites extremos cuando existe una amenaza externa.