5.9. El desarrollo del grupo en un contexto aplicado

Ejemplo de desarrollo grupal: la cumbre de Camp David, 1978

Hare y Naveh (1984) analizan el proceso de negociación de la cumbre de Camp David, celebrada en 1978 entre egipcios e israelíes con la mediación del presidente de EEUU, Jimmy Carter, a partir de un modelo de desarrollo grupal que se centra en los problemas funcionales de los grupos.

Según este modelo, elaborado por Hare (1982), los grupos se enfrentan a cuatro problemas funcionales que deben resolver para lograr sus metas:

  1. mantener su estructura y manejar las tensiones, definiendo los objetivos y la orientación general del grupo (fase L);
  2. adquirir o aumentar los recursos, la información y las habilidades apropiados para la tarea (fase A);
  3. redefinir los roles para aprovechar las nuevas habilidades y no depender demasiado del líder, y al mismo tiempo clarificar las normas que regulan las relaciones entre los miembros para reducir el conflicto (fase I); y
  4. trabajar para lograr las metas grupales (fase G).

La cumbre de Camp David, en la que participaron el primer ministro de Israel, Menachem Begin, el presidente egipcio, Anwar el-Sadat, el presidente de EEUU, Jimmy Carter, como anfitrión y mediador, y miembros de los gabinetes respectivos de los tres dirigentes, tenía como objetivo llegar a un acuerdo entre las dos partes en conflicto con respecto a la paz en Oriente Medio y negociar un tratado de paz entre Egipto e Israel. Aunque las previsiones de Carter eran lograr la firma de los acuerdos en tres días, lo cierto es que las negociaciones se prolongaron diez días más, no obstante, el resultado fue calificado de éxito sorprendente por los participantes.

A partir de escritos de algunos de los protagonistas, y de entrevistas con varios de ellos, Hare y Naveh dividen el proceso de negociación de la cumbre en cinco periodos, según la actividad concreta que caracterizaba a cada uno. Estos periodos siguen la secuencia prevista por el modelo de desarrollo grupal:

  1. Los tres primeros días, en que Carter mantuvo conversaciones conjuntas con Sadat y Begin, corresponderían a la fase L, de definición de objetivos. Cada dirigente acudía con su propia definición, y finalmente se impuso la de Carter.
  2. Los días 4 a 8, en que Carter y su equipo prepararon un borrador de propuestas basado en consultas por separado con los otros dos dirigentes y sus asesores.
  3. Los días 9 y 10, en que se constituyó una comisión conjunta formada por un representante de cada delegación, Carter y su Secretario de Estado, Cyrus Vance, para redactar un nuevo borrador del acuerdo. Estos dos periodos (2 y 3) corresponderían a la fase A, de recopilación de la información (consultas) y las habilidades necesarias (comisión) para la tarea del grupo.
  4. Los días 10 y 11, en que las partes no fueron capaces de llegar a un acuerdo sobre la cuestión de la Península del Sinaí, y Sadat estuvo a punto de abandonar la cumbre, corresponderían a la fase I, de redefinición de roles y reducción del conflicto. El primero de estos elementos fracasó, porque tanto Begin como Sadat seguían desempeñando su rol de representantes de países enemigos y se negaban a adoptar el de negociadores en busca de un compromiso. Al final, el conflicto se redujo desviando o pasando por alto los puntos más irreconcilliables, con lo que el grupo pudo avanzar en su trabajo para lograr los objetivos propuestos.
  5. Los días 12 y 13, en que se encontró solución para el resto de los problemas y finalmente se firmaron los acuerdos en la Casa Blanca, corresponderían a la fase G.

Según Hare y Naveh, el éxito de la cumbre se debió a que los miembros del grupo (las tres delegaciones y sus dirigentes bajo el liderazgo de Carter) fueron capaces de afrontar y resolver los cuatro problemas funcionales de los grupos tal y como se describía más arriba.