2.2. La identidad de género

La forma en que cada cultura define qué es femenino o masculino lleva a que se tengan unas expectativas sobre cómo los individuos, hombres o mujeres, deben comportarse. Las diferencias de género están relacionadas con procesos psicológicos que se evidencian en nuestra vida cotidiana. Nacemos hombre o mujer pero aprendemos a ser femeninas o masculinos a través del proceso de socialización.

En sus inicios, la psicología científica concedió gran importancia al análisis de las diferencias entre hombres y mujeres. En la década de los 70, surge una perspectiva que enfatiza los aspectos sociales. Este enfoque critica la propensión a generalizar, como si todos los hombres y todas las mujeres fueran iguales. En 1974, Sandra Bem crea el instrumento de medida de identidad de género más utilizado en la investigación: el Bem Sex Role Inventory (BSRI). El objetivo es comprobar hasta qué punto las personas, independientemente de su sexo biológico, se identifican con características de personalidad consideradas típicamente femeninas o típicamente masculinas.

El BSRI es un cuestionario de autoevaluación que consta de 3 escalas independientes: feminidad, masculinidad, y deseabilidad social. El planteamiento que subyace es que tanto los hombres como las mujeres pueden puntuar alto en las escalas de feminidad y de masculinidad, puesto que se trata de medidas que reflejan la identificación con unos rasgos de personalidad.

De acuerdo con la teoría del auto-esquema de género de Bem, las personas con un esquema del Yo tradicional o "sexo-típicas", es decir, las mujeres clasificadas como femeninas y los hombres clasificados como masculinos, procesarían la información de acuerdo con los patrones de género convencionales de su cultura y se comportarían de acuerdo con esas prescripciones. El BSRI se suele utilizar en las investigaciones para comprobar cómo influye la identidad de género, aparte de la influencia que pueda tener ser hombre o ser mujer. Que el BSRI sea un instrumento muy utilizado no implica que la concepción de la identidad de género en Psicología Social se limite a esta perspectiva basada en la teoría del auto-esquema de Bem.

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