3.2. Lenguas criollas

Existen pueblos menos avanzados desde el punto de vista tecnológico, pero sus lenguas no son primitivas.

En situaciones de grandes plantaciones de monocultivo (caña de azúcar, algodón), donde se han juntado a cientos de esclavos o trabajadores de orígenes geográficos muy dispares, forzados a convivir durante años se crea, al principio, espontáneamente, una jerga rudimentaria, un lenguaje macarrónico o pidgin que permite comunicar mensajes elementales relacionados con el trabajo o la subsistencia. Así, los hijos de esos esclavos o trabajadores, desarrollan una lengua nueva o criolla con el mismo grado de complejidad que cualquier otra lengua del mundo.

Sin embargo, el pidgin es un medio de comunicación muy rudimentario, formado por cadenas inconexas de palabras tomadas en préstamo y sin apenas flexiones gramaticales. Su vocabulario y sintaxis son muy primarios sin artículos, preposiciones, verbos auxiliares.

Bickerton demostró que la generación posterior, criados en ese ambiente de pidgin, desarrollaron espontáneamente un idioma nuevo tan perfecto y complejo como cualquier otro, dado que estos niños tenían pocas oportunidades de contacto prolongado con sus padres, dada la jornada laboral, permaneciendo la mayor parte del tiempo juntos, al cuidado de algún adulto que les hablaba en pidgin.

Además, el criollo hawaiano tenía un vocabulario con fuerte base de inglés, pero su gramática tenía poco que ver con la anglosajona. Por ejemplo, si en inglés el tiempo pasado se señala con el sufijo -ed, en el criollo hawaiano el tiempo anterior se codifica con la partícula “wen” si el hablante es joven, y con la partícula “bin” si el hablante es mayor.

Todas las lenguas criollas presentan importantes semejanzas estructurales.

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