6.3. Memoria de testigos

La memoria de testigos es la evidencia más peligrosa que puede utilizarse en un juicio porque cuando un testigo señala a un acusado el caso se acabó.

Los estudios pioneros de Elizabeth Loftus sugieren que la memoria puede ser manipulada. Loftus indica que la nueva “información” que se produce después del hecho en cuestión se incorpora con frecuencia a la memoria, produciendo un cambio en la recuperación de los hechos por parte del testigo. Lo que nos indica que la memoria es moldeable y que se puede influir sobre los recuerdos de las personas.

Un aspecto muy estudiado sobre la memoria de testigos es si las respuestas de los testigos en los interrogatorios son susceptibles de dejarse influenciar por el modo en que son formuladas las preguntas.

Los resultados del experimento de Loftus y Palmer (1974) sugieren que nuestra memoria es frágil y puede dejarse influir por acontecimientos que ocurren después del evento del que somos testigos. El simple cambio del verbo usado en la formulación de la pregunta puede influir en los resultados de nuestras estimaciones sobre un suceso.

Los resultados de otros estudios similares indican que la información presentada entre la ocurrencia de un evento y el testimonio prestado posteriormente puede influir y modificar el testimonio prestado. Esto es un ejemplo de interferencia retroactiva. Aunque un estudio reciente muestra también la influencia de la interencia proactiva; lo que sugiere que las experiencias previas de los testigos al hecho en cuestión por el que después son interrogados pueden influir y producir una distorsión en las respuestas a las preguntas de un interrogatorio.

Efectos de la interferencia: los estudios de Loftus y la hipótesis reconstructiva

Uno de los temas más estudiados sobre la memoria de testigos es si las respuestas de los mismos en los interrogatorios son susceptibles de dejarse influir por el modo de formular las preguntas.

Para explicar la fragilidad de la memoria, Loftus y Palmer propusieron la hipótesis reconstructiva, según la cual, la información aportada después de una experiencia puede sustituir los contenidos de la huella de memoria original. La memoria no almacenaría, por tanto, hechos y acontecimientos de modo permanente.

La razón para que esto ocurra se debe a que la memoria de las personas que son testigos de un hecho complejo está formada por dos tipos de información: la obtenida en el momento en que presencian el suceso y la que se les proporciona después del acontecimiento del que son testigos.

Estas dos fuentes de información se integran de forma que la persona puede a veces no ser capaz de recordar los detalles del hecho.

La memoria de testigos en la investigación de acciones criminales

Las falsas memorias pueden crearse en el laboratorio y se cree que pueden ser el resultado de un problema de deseabilidad social. En cualquier caso, la memoria puede resentirse debido a la sugestión que puede proceder de diferentes fuentes.

La situación más efectiva para que se den falsas memorias es aquella en la que se proporciona a la persona que está prestando testimonio una razón para pensar que el acontecimiento criminal ha sucedido realmente y además recibe presiones en repetidas ocasiones en distintos interrogatorios para pensar que el recuerdo es correcto.

Contenido relacionado