8.2. El legado de la Psicología de la Gestalt

La psicología de la Gestalt ofreció alternativa a la psicología experimental iniciada por Wundt (1911) y al conductismo norteamericano de Watson, 1930. Enfoque contrario al método analítico defendiendo que la totalidad no podía entenderse como la mera suma de sus partes constituyentes, sino en términos de sus interrelaciones en dicha totalidad de la que forman parte.

Wundt desautorizaba la utilización del método introspectivo (procedimiento rigurosos de esos años con los que contaba la psicología del momento). Su argumento se basaba en las interferencias y sesgos potenciales producidos por el propio análisis introspectivo del pensamiento. La Gestalt se centra en el uso de protocolos verbales que pudieran exteriorizar el pensamiento libres de interferencias.

Frente al enfoque asociacionista (conductismo) que explicaba la solución de problemas como una conducta observable basada en el número y fuerza de las conexiones estímulo-respuesta, la Gestalt se interesó por la obtención de soluciones ante situaciones no conocidas. Según el conductista, el sujeto intentaría resolver recurriendo a sus conocimientos o experiencias previas en las que hubiera obtenidos buenos resultados. Contaría con un conjunto de recursos (asociaciones estímulo-respuesta), para afrontar nuevas situaciones y de no existir éstas, procedería por ensayo-error. Al contrario, la Gestalt defendía que el aspecto esencial del proceso era la transformación o reorganización súbita de los aspectos críticos del problema.

“Gestalt” es término que se traduce como configuración, estructura, forma,... pero ninguno transmite el carácter dinámico del concepto alemán, pues significa totalidad integrada y articulada en la que la naturaleza, el lugar, el papel y la función de cada una de sus partes son lo que son por la propia naturaleza de la totalidad (Wertheimer). El autor lo explicaba como la pompa de jabón: donde el grosor de la textura jabonosa debía ser uniforme en toda la estructura, en interacción dinámica y con la propia totalidad, de tal forma que pinchada, se presentaba el cambio en la estructura de la misma.

Según el principio de la pregnancia, en las totalidades, existe una organización inherente caracterizada por ser la más simple y la mejor organización posible con coherencia y sentido. Sin embargo, en el proceso de solución de problemas se parte de situación opaca, confusa y sin sentido. Por medio de la reorganización se podrá alcanzar una mejor comprensión de la naturaleza del problema. En el problema de los nueve puntos se aprecia tanto la organización y la reorganización.

En la formulación del problema de los nueve puntos se pide conectar todos los puntos con cuatro líneas o menos sin levantar el lápiz del papel. Resulta difícil por el el principio de pregnancia, que impone la organización de los nueve puntos en un cuadrado como la forma más coherente y sencilla. Las personas asumimos que las líneas deben dibujarse dentro de esos límites imaginarios haciendo su resolución. Cuando se logra romper esta organización, se puede reorganizar diferente.

En 1945, Wertheimer distingue entre pensamiento reproductivo y productivo. El reproductivo es un proceso automático que aplica ciegamente los conocimientos y procedimientos aprendidos. El pensamiento productivo es dinámico que avanza constantemente hasta conseguir aprehender la raíz de la situación planteada en el problema. Por medio del productivo se reorganizan aspectos esenciales de la situación y se puede diferenciar lo relevante de lo irrelevante. Se da una experiencia fenomenológica del “¡ah, ya lo tengo!”. Insight o comprensión súbita, hace referencia al paso de ese estado inicial confuso a otro en el que se obtiene una comprensión de la naturaleza del problema y su posible solución. El pensamiento reproductivo se aplica mecánicamente y puede llegar a ser incluso obstáculo para el descubrimiento de una estrategia de solución mejor y más simple del mismo problema.

Dunker,1945 discípulo del anterior, publicó uno de los estudios más completo sobre la solución de problemas. Durante la realización de la tarea se pedía a los sujetos que pensaran en voz alta mientras resolvían el problema con el fin de analizar cómo los sujetos progresaban hacia la solución. Las soluciones se desarrollaban por medio de las inferencias establecidas entre una representación mental del problema y la generación y evaluación de un conjunto de soluciones posibles.

El término fijación funcional fue utilizado para describir esta adherencia a procedimientos u organizaciones anteriores que impiden o bloquean una nueva reorganización de la situación. Este es opuesto al de insight pues hace referencia al bloqueo mental y este sentido el aprendizaje previo interfiere en la reorganización necesaria para resolver el problema. En el “problema de las cajas” de Dunker se presentaba una vela, una caja de cerillas y chinchetas y se pedía a los sujetos que fijaran la vela encendida en un tablón. Problema que no resultaba nada fácil resolver. La solución surge cuando se cambia la función contenedora de la caja de cerillas por la función de soporte que puede fijarse al tablón con las chinchetas. Ilustra el ej. el cómo el uso habitual de la cajita genera fijación funcional, bloqueando las posibles utilidades distintas.

Luchins,1942 demostró cómo la aplicación repetitiva del mismo procedimiento para resolver un problema puede bloquear la aplicación de otros procedimientos alternativos y más eficaces. Utilizó el problema de las jarras de agua y la tarea de los sujetos consistía en obtener una cantidad determinada de agua utilizando para ello tres jarras con diferentes medidas. Este conjunto de problemas recibió el nombre de einstellung (actitud) para denotar esa disposición hacia la utilización de procederes conocidos. Después de esta primera tarea, se presentaba otro grupo de problemas denominados críticos porque podían ser resueltos por otro procedimiento más rápido.

El diseño básico de este experimento lo aplicó Luchins a más de 900 sujetos encontrando los mismos resultados del efecto einstellung: aplicación mecanizada de un procedimiento ya aprendido y la consiguiente generación de un estado mental ciego en el planteamiento del problema. Conviene señalar que la aplicación mecanizada de aprendizajes anteriores no solo es útil y eficaz, sino necesaria para resolver problemas similares. Desafortunadamente, también puede convertirse en un obstáculo en la solución de problemas nuevos o en el descubrimiento de innovaciones en los procedimientos de resolución aprendidos.

Los estudios sobre fijación funcional de Dunker fueron bien recibidos por la comunidad científica de la época aunque su trabajo fuera más amplio a otros campos.

Ejemplo: Si una persona tiene un tumor de estómago inoperable y existen unos rayos de alta intensidad que destruyen el tejido orgánico, ¿cuál seria el procedimiento para eliminar el tumor con la aplicación de estos rayos, pero evitando al mismo tiempo la destrucción del tejido sano que lo rodea?

Los sujetos que participaron en las sesiones debían resolver el problema pensando en voz alta todo aquello que se les iba ocurriendo mientras intentaban llegar a una solución. El método de pensar en alto es distinto al introspectivo porque en el primero el sujeto se encuentra centrado en el problema y verbalizando su pensamiento, mientras que en otro el sujeto pensante se convierte en objeto de su propia atención. Dunker encontró que generalmente la solución no se alcanza en un solo paso sino en varios a partir de la obtención de las propiedades esenciales o el principio general de la solución. A este principio lo denominó valor funcional de la solución, y consiste en una reformulación del problema original, pues la solución final se alcanza a medida que este principio general se va concretando en cada paso. Su interés era conocer cómo se desarrollaba y se integraba una solución dentro del sistema de conocimiento del propio sujeto y no tanto en la viabilidad de las propuestas de solución en sí mismas.

Las distintas propuestas de solución que daba el sujeto, según iba pensando en voz alta, se agruparon en tres principios generales:

  1. evitar el contacto entre los rayos y el tejido sano;
  2. la inmunización del tejido sano; y
  3. la reducción de la intensidad de los rayos en su trayecto por el tejido sano.

A partir de estos se desarrollaban otras fases mediadoras más concretas encaminadas hacia la solución del problema. Estas fases reformulaban el problema original en otro más concreto. En el caso de la primera fase, el problema se concretó en la búsqueda de una vía libre hacia el estómago con el fin de evitar dicho contacto y se encontró como solución el esófago. Según Dunker: [...]cada una de las fases posee en sentido retrospectivo el carácter de una solución y en sentido prospectivo, el de un problema”.

Lo habitual era encontrar que el sujeto iba tanteando de forma alternativa la viabilidad de los principios generales y de las distintas fases mediadoras. Por ejemplo, un sujeto podía empezar desde arriba con el principio, para luego volver a retomarlo en la fase en que lo dejó. Podría empezar desde abajo porque conocía soluciones semejantes que podrían aplicarse a la situación planteada por el problema, o incluso las restricciones de éste, podían sugerir una solución como el estar el tumor situado en el estómago podría contemplar la solución del esófago por proximidad anatómica. Las aportaciones de la psicología de la Gestalt contribuyeron a que la psicología cognitiva desarrollara el estudio de la solución de problemas como búsqueda de las interrelaciones entre las partes del problema que diera como resultado una comprensión estructural del mismo.

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