5.3. Teoría de los modelos mentales

3.1. Modelos mentales del condicional

La Teoría de los Modelos Mentales (TMM) constituye un marco teórico general del razonamiento deductivo. Comprende tres etapas:

  1. Comprensión: el sujeto utiliza su conocimiento sobre el lenguaje y su conocimiento en general para construir un modelo mental.
  2. Combinación de MM construidos a partir de las premisas con el fin de generar una descripción lo más sencilla posible de estos. Debe enunciar algo que no esté explícito en premisas y es la conclusión tentativa del argumento.
  3. Validación: donde se buscan modelos alternativos de las premisas que puedan falsar la conclusión.

La TMM logra explicar mayor número de resultados experimentales sobre la dificultad de los problemas en términos de la cantidad de procesamiento y de las limitaciones de la memoria de trabajo.

El enunciado condicional dependerá de su significado lingüístico y del contexto. El modelo mental describirá el estado de lo que viene descrito en el antecedente y la relación del consecuente con el antecedente que se presupone en ese contexto. En el condicional “Si Juan va a Barcelona, entonces viaja en avión”, el antecedente representa la posibilidad y el consecuente representa lo que es verdad cuando ocurre el antecedente.

Una representación exhaustiva es representada por corchetes [...] “p” no puede representarse en otra situación que no sea aquella en la que se relaciona con “q”. Sin embargo, “q” puede darse en otros modelos mentales con o sin “p”. Los tres puntos ... representan otros modelos posibles que no se encuentran representados, pero que pueden hacerse explícitos. Al aumentar el número de modelos explícitos también aumenta la carga de procesamiento. Los modelos implícitos pueden desarrollarse en modelos explícitos de dos formas distintas, interpretación del condicional (implicación material) y como bicondicional (equivalencia material).

En el modelo mental inicial, la inferencia modus ponens es directa y, la más fácil. Además el modelo mental inicial es el mismo para el condicional como para el bicondicional, lo que explica cierta ambigüedad encontrada en su interpretación.

Cuando se plantea una inferencia modus tollens: Saber que Si Juan va a Barcelona entonces viaja en avión, y saber que Juan no viaja en avión (¬q), no se puede obtener una conclusión directa del modelo inicial, y hará falta desplegar los modelos implícitos. Podemos ver que la inferencia modus tollens para la implicación material requiere tres modelos explícitos y para la equivalencia material tan solo dos. Se puede explicar también que la inferencia modus tollens es más fácil en el bicondicional que en el condicional y que no existan diferencias en el modus ponens al compartir ambas interpretaciones el mismo modelo mental inicial.

El modelo mental inicial del condicional explica por qué los sujetos parecen ajustarse a una tabla de verdad defectiva (bicondicional) al considerar irrelevantes aquellos condicionales en los que el antecedente es falso.

Tabla de verdad del condicional
p q Implicación material Condicional defectivo
Verdadero Verdadero Verdadero Verdadero
Verdadero Falso Falso Falso
Falso Verdadero Verdadero Irrelevante
Falso Falso Verdadero Irrelevante

El modelo inicial solamente representa lo que es verdadero. Esto se ajusta a los resultados experimentales que muestran la irrelevancia psicológica de un antecedente falso porque el modelo mental inicial es precisamente una representación exhaustiva del estado actual de cosas descritas en el antecedente. Para cualquier otra inferencia (que no sea modus ponens) habrá que generar los modelos mentales explícitos. El conocimiento general y el conocimiento de las relaciones entre antecedente y el consecuente influyen sobre este proceso de interpretación dando lugar a la generación de los modelos explícitos.

Las falacias de afirmar consecuente y negar antecedente se explican por la generación de los modelos mentales explícitos: Los sujetos representan exhaustivamente tanto el antecedente como el consecuente [p], [q] y cuando se afirma el consecuente [q] se produce también la afirmación del antecedente [p]. La falacia de la negación del antecedente ocurre menos frecuente pues requiere de otro modelo mental explícito: [¬p] [¬q], que da lugar a la inferencia ¬q.

Una de las críticas al modelo de reglas mentales es que acomodan los efectos del contenido a un componente para la comprensión de los enunciados, manteniendo intacta la estructura formal de las reglas. Considerando que una de las reglas básicas es el modus ponens, Byrne 1989 demostró que esta inferencia se podía suprimir o bloquear por el contenido, y así se puede descartar que esta inferencia se haga por la aplicación de una regla que se supone básica e independiente del contenido.

Byrne inspirado en los trabajos de Rumain, Connell y Braine (1983) los cuales bloqueaban las falacias de NA y de la AC introduciendo una premisa adicional que establecía un antecedente alternativo para el mismo consecuente:

Si voy a jugar al tenis, entonces me pongo el chandal. Y se presenta la premisa adicional como, Si voy a hacer footing, entonces me pongo el chandal.

Cuando se introduce esta los sujetos se dan cuenta de que la negación del antecedente no implica la negación del consecuente (pues uno se puede poner el chandal aunque no vaya a jugar al tenis) y que la afirmación del consecuente no implica la afirmación del antecedente pues uno no tiene que ir necesariamente a jugar al tenis por tener el chandal puesto. Rumian y cols. quería demostrar que los sujetos no tienen reglas para estas falacias, pero Byrne quería con ello demostrar que no había ninguna regla mental ni la del modus ponens. En su procedimiento no se introducía un antecedente alternativo, sino otro que fuera necesario para que se cumpliera el consecuente: Si salgo a hacer footing, entonces me paso por tu casa --> Si es una hora prudente, entonces me paso por tu casa. En este caso la premisa adicional informa que hace falta otro antecedente para que se cumpla el consecuente. Al presentarse “Salgo a hacer footing” los sujetos no hacen la inferencia modus ponens y responden que no se sabe o que no se puede. Por tanto este resultado cuestiona que existan reglas de inferencia MP que se apliquen independientemente del contenido.

Politzer y Braine 1991 señalan que lo dicho por Byrne no es adecuado. Los autores defienden que la interpretación que harían los sujetos de las dos premisas sería “Si salgo a hacer footing y si es una hora prudente, entonces me paso por tu casa”, pero también uno puede decidir no pasar.

Admitiendo la réplica de estos autores, la TMM es más completa ya que logra predecir y explicar un mayor número de resultados experimentales que los modelos de reglas. Braine 1993 sugiere que se puede razonar tanto con reglas de inferencia como con modelos mentales y que los modelos metales son compatibles con su teoría.

3.2. La modulación semántica y pragmática.

La TMM reconoce que el conocimiento y la comprensión semántica y pragmática forman parte de la primera etapa de comprensión. Johnson-Laird y Byrne 2002, amplían la teoría para poder explicar los diferentes significados del condicional por medio de su modulación.

El consecuente depende de alguna forma del antecedente y esta dependencia puede tener distintos significados según el contexto en que ocurra (relación de implicación, causal, temporal, permisos, obligaciones,...).

El signficado central del condicional se corresponde con dos condicionales básicos:

  1. la interpretación condicional (modelos mentales) y
  2. la interpretación tautológica, la cual se expresa como “si p, entonces posiblemente q”.

El antecedente es una descripción de una posibilidad y el consecuente es la descripción de lo que puede ocurrir es esa posibilidad. La interpretación condicional expresa que el antecedente es suficiente para que ocurra el consecuente y que el consecuente es compatible con todas las posibilidades.

En la interpretación tautológica hay dos modelos mentales iniciales para representar la posible ocurrencia y no ocurrencia del consecuente. Donde "Si hace bueno, entonces posiblemente salga de paseo", dando pie a la ocurrencia como a la no ocurrencia. Admite la representación de ambas posibilidades.

El mecanismo de modulación semántica y pragmática interviene sobre el significado de estos condicionales básicos dando lugar a un número indeterminado de distintos tipos de interpretaciones. A consecuencia de ello se puede bloquear la generación de algunos modelos mentales. Esta modulación facilita el despliegue de los modelos explícitos. Los sujetos utilizaban sus conocimientos para hacer una inferencia modus tollens. Se encontró que la conclusión “Luis no se encuentra en Marbella” (¬p) se generaba fácílmente a partir de “Si Luis se encuentra en Marbella (p), entonces está en España (q) y “Luis no está en España” (¬q).

En otros casos la modulación semántica y pragmática añade información sobre la relación entre antecedente y consecuente. Al contrario que la lógica, este mecanismo puede generar un número indeterminado de distintos tipos de interpretaciones porque cuando se interpreta un condicional en el lenguaje natural se están considerando las posibilidades de ocurrencias y no los valores de verdad de las aserciones.

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