2.4. El concepto de racionalidad

Cuando la psicología se plantea estudiar experimentalmente el razonamiento consideró que la lógica era el marco de referencia para explicarlo. Sin embargo, los resultados de las investigaciones manifestaron que los sujetos no siempre se ajustaban al criterio del razonamiento lógico, conduciendo ello a un resultado incómodo para la psicología, pues entonces había que aceptar que eramos irracionales.

4.1. Competencia sintáctica restringida

Cuando se defiende la racionalidad se suele aludir a la propuesta de Chomsky (1965) entre competencia y actuación lingüística. Se parte, por analogía con los órganos físicos como el corazón, de que existe en el ser humano una dotación genética especialmente dispuesta para el desarrollo y maduración de unos órganos mentales. Uno de éstos era la facultad para el lenguaje y esta se traduce en un conjunto de reglas que es universal y específico de la especie humana. Este conjunto de reglas abstractas (gramática universal) es la competencia lingüística y cuando ésta se manifiesta externamente es actuación lingüística.

La actuación lingüística explica que el sujeto tenga la facultad para el lenguaje que se actualizará en algo concreto como el español, inglés, alemán,... o que algunas veces se equivoque en sus locuciones sin que ello obligue a cuestionar su competencia lingüística. Así algunos defienden que existe una competencia o capacidad racional que puede sufrir distorsiones cuando esta capacidad se traducía a una actuación concreta.

Desde la perspectiva de los modelos computacionales, la psicología del pensamiento se entendería como el estudio de las estructuras simbólicas (susceptibles éstas de interpretación en función de conceptos de uso común) y de los procedimientos para su manipulación sirviendo la lógica como modelo normativo.

Los resultados experimentales descubren ilusiones cognitivas o comprueban la formación en lógica de los sujetos, asignando falacias dónde no las hay. Otros sostienen que en la explicación de los sesgos se haya subestimado el papel de la lógica; siendo el problema principal en que las distintas posturas teóricas se han adoptado en la explicación de los errores. Las que adoptan un enfoque sintáctico entienden los errores como la existencia de determinadas condiciones que conducen a error, no que no puedan razonar.

El error estaría en la comprensión de las premisas y las respuestas sesgadas pueden explicarse en función de dicha interpretación, o bien omitiendo o añadiendo premisas al argumento. Puede ser en la interpretación de los cuantificadores de un silogismo categórico: por ejemplo, interpretar “algunos X son Y” como “algunos X no son Y” o a la inversa. Se sugiere igualmente que algunos sujetos pueden hacer conversiones de las premisas, como convertir “algunos X no son Y” en “algunos Y no son X”; o “Todos los Y son X” en “Todos los X son Y”.

Algunos autores indican que el razonamiento depende de la comprensión de las premisas y el uso de material familiar explicaría los efectos de facilitación observados en la actuación de los sujetos.

Revlin y Leirer 1978, basándose en el modelo de conversión, sostiene que el contenido familiar bloquea la conversión ilícita en la codificación de las premisas.

El sesgo de creencias los explican considerando que las premisas de los argumentos válidos son más susceptibles para la conversión que las premisas de argumentos inválidos. No obstante este sesgo fue explicado por Henle como fracaso en la aceptación de la tarea lógica, donde los sujetos no entienden las instrucciones o no saben lo que tienen que hacer y, por ello, hacen algo distinto de lo pretendido a analizar.

En líneas generales, la perspectiva sintáctica asume que existen dos componentes fundamentales en el razonamiento:

  1. Un componente deductivo que comprende reglas sintácticas libres de contenido.
  2. Un componente de interpretación que establece la correspondencia entre los enunciados del lenguaje y el conjunto de reglas sintácticas.

Este conjunto de reglas sintácticas no tienen que ser equivalentes a las reglas lógicas, sino que comprendería el repertorio de reglas de inferencia que utilicen los sujetos de forma natural. Así si el contenido y contexto influyen al interpretar, la actuación de los sujetos se explicaría por su adherencia a las reglas sintácticas aplicadas a dicha interpretación. El contenido determinaría la interpretación y el control del conocimiento que ha de recuperarse de la MLP, sin que ello implique la alteración del conjunto de reglas sintácticas del sistema. Si el tipo de contenido cambia las respuestas, es debido a la utilización de un conjunto distinto de proposiciones, no de reglas.

La tarea de Wason ha sido base de numerosos trabajos. Solo pocos fueron capaces de responder correctamente a la tarea, inicialmente 4%, y luego de entre 6-33%. El contenido del material presentado incide sobre el rendimiento, facilitándolo cuando es contenido concreto. No obstante, no todos los contenidos concretos producen facilitación y algunos autores indican que si existe experiencia previa se da mayormente esta facilitación.

Otra perspectiva alternativa enfatiza el papel de la experiencia y el contexto lingüístico en la determinación del rendimiento y cuestiona a los marcos teóricos de las reglas desvinculadas del contenido. Se cree por tanto que los contenidos abstractos serían los adecuados para estudiar el sistema deductivo, pero la alta tasa de errores encontrada oscurece la viabilidad de una competencia lógica.

La teoría de los esquemas de razonamiento pragmático propone que los sujetos cuentan con reglas de razonamiento que son específicas del dominio. Estos tienen un nivel medio de abstracción de forma que los esquemas se aplicarían a un conjunto de acontecimientos, tales como las situaciones de regulación (permiso, contratos sociales, advertencias,...).

En el caso que se comentó anteriormente de “Si limpias tu habitación, entonces irás al cine” el esquema relaciona estrechamente el contenido y el contexto y se vincula con las inferencias de la lógica. Esta perspectiva explica la racionalidad por una reglas de razonamiento apropiadas para alcanzar los objetivos que se propone el sujeto. Sin embargo no es una teoría que pueda generalizar el razonamiento más que a unas pocas situaciones concretas. Se requieren más estudios.

Se evidencia polémica en esto, pues supone que hay que distinguir entre estructura lógica y contenido (no lógico) y entre comprensión y reglas sintácticas. Smedslund, 1970-1990, nos indica que las explicaciones del modelo son circulares pues sólo se puede deducir la naturaleza de la interpretación de una regla si se asume que se razona de forma lógica y sólo se puede descubrir que se razona lógicamente si sabemos que ha interpretado la premisa.

La teoría de la competencia lógica supone un sistema lógico hipotético, pero al igual que en las teorías de la competencia lingüística, el modelo de competencia no constituye el que sea una teoría que pueda verificarse de forma empírica. La tarea experimental no garantiza que los sujetos comprendan los requisitos dela validez deductiva, ni que la comprensión de las premisas enunciadas coincida con la del experimentador.

4.2. Competencia semántica restringida

Estas perspectivas defienden la representación semántica de las premisas y el procedimiento de comprobación semántica del argumento. Según Erickson 1974, los sujetos representan cada premisa como una combinación de diagramas de Euler y para evaluar o producir una conclusión se han de combinar dichas representaciones de premisas en una sola representación del silogismo.

La teoría más actual al respecto es la de los Modelos Mentales de Johnson-Laird. Esta se enmarca dentro del enfoque que explica el razonamiento por el conocimiento tácito que tienen los sujetos sobre los principios semánticos fundamentales que subyacen en los procesos de inferencia. La validez se entiende como posibles interpretaciones del argumento. Los sujetos construyen modelos mentales que constituyen la representación de las situaciones descritas por las premisas generado combinaciones de éstas en búsqueda de contraejemplos para las posibles conclusiones.

El procedimiento básico viene explicado por esta búsqueda de contraejemplos alternativos que puedan falsar el modelo mental en cuestión. Si estos no se encuentran entonces es válido. La dificultad de los problemas se explica en función de la cantidad de procesamiento y los errores se explican por las limitaciones de la memoria de trabajo al no poder considerar todas las combinaciones posibles de las representaciones relevantes. Parece entonces que se razona por un procedimiento semántico adecuado, pero limitado por la capacidad de la memoria de trabajo.

Según estos autores, la racionalidad viene reflejada en el metaprincipio semántico de validez: “Una inferencia es válida sólo si su conclusión no puede ser falsada por un modelo de las premisas”.

Se ha considerado este enfoque semántico tan formal como el sintáctico y que la teoría de los modelos mentales se puede entender como un modelo mental lógico en el que se describe el procedimiento formal para la búsqueda semátnica e contraejemplos.

El procedimiento semántico (método de la Teoría de los modelos) analiza el significado de los operadores lógicos y el sintáctico (método de la Teoría de la demostración) utiliza las reglas de inferencia para delimitar este significado, pero ninguno de los dos considera el contenido del argumento.

4.3. Competencia en la satisfacción de restricciones

Los modelos conexionistas ofrecen perspectiva alternativa, donde la representación del conocimiento se encuentra distribuida y ponderada diferencialmente en patrones de activación que forman parte del sistema dinámico con procesamiento en paralelo. Sigue la idea del cómputo mental inherente a los modelos computacionales, pero sin apelar a la hipótesis de que el sistema sea un manipulador de símbolos. Según éstos, el sistema está compuesto por redes de activación, cada una de las cuales comprende un conjunto amplio de unidades de procesamiento, similares a las neuronas, unidas a su vez por conexiones con pesos diferenciados. Este enfoque propone axiomatizar el sistema físico, para luego investigar analíticamente su comportamiento en contraposición a la axiomatización del comportamiento para luego diseñar un sistema físico por las técnicas de la síntesis lógica. El pensamiento se concibe como comportamiento que emerge del patrón de regularidades observadas de nuestra experiencia. El sistema en sí mismo no tiene reglas que dirijan el funcionamiento, pero el enfoque simbólico asume que los estados mentales sí se forman por representaciones y reglas, a lo que esta perspectiva conexionista responde con la explicación de que solo hay activación y fuerza de conexión para explicar el comportamiento.

Bajo este enfoque se diluye la diferenciación entre contenido y reglas. En el modelo conexionista el conocimiento del sujeto viene representado por los patrones de activación en los que el conocimiento está distribuido y ponderado con pesos diferentes y al razonar el sistema busca el emparejamiento que viole el menos número de restricciones o limitaciones. Al entrar información, se activará el conocimiento relevante para la red y se generará la mejor interpretación posible que alcance el sistema. Se busca el ajuste óptimo entre ambos patrones, y las restricciones cognitivas se determinarán por la base de conocimientos que se encuentre representada y activada.

Oaksford y Chater apuntan la interpretación alternativa a la Teoría de los Modelos Mentales, basada en los procesos de recuperación de memoria en el marco de los modelos conexionistas. Aquí se explicaría la búsqueda de contraejemplos, por la bondad de ajuste entre el patrón de activación generado por el argumento y el conocimiento representado por el sistema.

Algunas propuestas consideran la co-existencia de los dos sistemas de razonamiento (Procesos duales) En estas propuestas se contrastan los procesos rápidos, inconscientes y automáticos vs lentos, conscientes y controlados. Stanovich distingue Sistema 1 (rápido e implícito – más antiguo y computacionalmente más rápido y potente) y otro Sistema 2 (procesamiento explícito con respuestas que pueden satisfacer criterios normativos – moderno, lento y con mayores demandas).

Sloman propone razonamiento reflectante cuyo cómputo refleja estructuras de semejanza y relaciones de contigüidad y un razonamiento deliberad (sistema de representación simbólica basado en reglas) La desventaja es que depende de la experiencia anterior y del contexto. El sistema basado en reglas requiere procesos más lentos y costosos, aunque su aplicación es más gral y no depende del contexto. El sistema conexionista aprovecha los recursos de procesamiento al obtener sus inferencias el conocimiento representado y que puede generalizarse a otros semejantes. El de reglas utilizará sus recursos de procesamiento para las situaciones concretas novedosas y en las que sea necesaria la precisión de las inferencias.

Evans y Over, proponen distinguir entre dos nociones de racionalidad. La racionalidad 1 o personal (comportamiento eficaz y fiable para la obtención de metas) y la racionalidad 2 o impersonal (comportamiento basado en una razón que se encuentra fundamentada en teoría normativa) Es una propuesta descriptiva de razonamiento pero no una propuesta psicológica. La distinción psicológica la hacen entre el tipo de procesamiento: implícito (conexionista en el que se representa el conocimiento tácito dependiente de la experiencia) y explícito (limitado por la capacidad de memoria de trabajo, por un proceso secuencial y costoso y por depender también del sistema implícito).

Evans también señala la distinción entre procesos heurísticos (aquellos que seleccionan lo relevante - implícito) y analíticos (operan sobre la información seleccionada – explícito). Evans se inclina por la Teoría de los Modelos Mentales y sostiene que esta teoría puede constituir una teoría del razonamiento en general, tanto deductivo como inductivo, y que el metaprincipio semántico de validez tiene mayor realidad psicológica.

Críticas al respecto:

  • Se sostiene que la Teoría de los Modelos Mentales no está exenta de problemas pero tanto esta como la de la basada en reglas podrían ser valiosas para explicar el razonamiento de distintos sujetos o del mismo en distintas situaciones.
  • Se critica la distinción entre los dos tipos de Racionalidades considerando que la racionalidad 2 no aporta, ni ha aportado buenos modelos de racionamiento.
  • Se defiende que no hay dos tipos de racionalidad, sino un solo sistema que puede ajustarse al modelo normativo si las circunstancias pragmáticas son adecuadas.
  • Problema general es la falta de especificación de ambos sistemas:
    • Sigue existiendo polémica con respecto al modelo normativo del sistema explícito (R2) > No hay especificación del procesamiento implícito, ni criterio para establecer el grado de eficacia que se espera del sistema implícito (R1) > La limitación entre ambos sistemas es difusa: puede haber metas que el sistema explícito se proponga alcanzar y puede haber inferencias conforme a un modelo normativo que sean implícitas.
    • No se concreta la interacción entre ambos sistemas, ni se determinan las circunstancias que ponen a uno frente a otro.
    • Seguimos con una idea circular de razonamiento:
      • Si se considera que el sujeto resuelve correctamente la tarea de acuerdo a modelo normativo, el razonamiento es explícito.
      • Será implícito si el sujeto tiene experiencia con el problema como para que se haya automatizado lo que fue en su día explícito.

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