12.8. Sistema nervioso autónomo

El sistema nervioso autónomo (SNA) es la división del SN periférico que participa en la regulación del medio interno del organismo para mantener la homeostasis. Incluye fibras aferentes que llevan información sensorial al SNC del estado de los órganos internos y modulan la actividad autónoma, aunque el SNA es considerado principalmente un sistema eferente, cuyas fibras controlan la musculatura lisa, el músculo cardíaco y las glándulas.

El SNA lleva a cabo funciones muy diversas, como la liberación de hormonas de la médula suprarrenal, la regulación del sistema cardiovascular y respiratorio o el control de las funciones digestivas y metabólicas.

Las funciones controladas por el SNA suelen llevarse a cabo de una manera automática, sin un control voluntario ni consciente y de una forma extraordinariamente coordinada. El SNA controla el funcionamiento de los órganos internos mediante reflejos con diferente grado de complejidad, en los más simples intervienen la médula espinal y el tronco del encéfalo, mientras que otros dependen de niveles superiores del SNC.

El hipotálamo es la estructura encefálica que desempeña el papel más relevante en este control, integrando las aferencias que recibe desde diferentes centros del encéfalo y la información visceral procedente de la médula espinal y del tronco del encéfalo, para generar un patrón coherente de respuestas autónomas.

Otros núcleos del tronco del encéfalo, como el núcleo del tracto solitario, también contribuyen al control autónomo. La información llega a las neuronas preganglionares localizadas en el tronco del encéfalo y en la médula espinal, que establecen sinapsis con las neuronas postganglionares que se localizan fuera del SNC, en los ganglios autónomos (a excepción de la médula adrenal) e inervan los órganos efectores del SNA.

Los axones preganglionares simpáticos y parasimpáticos y los axones postganglionares parasimpáticos liberan acetilcolina, mientras que las fibras postganglionares simpáticas secretan principalmente noradrenalina.

El SNA tiene dos divisiones principales: el SN simpático y el SN parasimpático. Ambos sistemas se diferencian anatómica y funcionalmente en la localización de las neuronas preganglionares y de los ganglios periféricos, así como en los neurotransmisores liberados por los axones postganglionares.

La función principal del SN simpático es actuar como sistema de "urgencia", provocando los cambios vasculares, hormonales, metabólicos y fisiológicos que permiten una respuesta conductual adecuada en situaciones de emergencia y otras condiciones que requieren actividad.

El SN parasimpático es el responsable de los procesos fisiológicos de carácter reparador que suelen ir asociados al estado de reposo.

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